Inflamado en las llamas
de tu Divino Corazón
veo cómo derramas
el celo y protección
a los que cada día
vacilamos en encontrar
la tenacidad de un guía
en este peregrinar,
y llegamos a contemplar
oración de confianza
dando la ternura repleta
desea un nuevo día de esperanza;
noche nos conduce
al silencio y reflexión
en tu Sagrado Estuche
guardado en mi corazón,
guardo como trofeo
el deseo de tanto amor
y en todo ello veo
el fuego devorador
que purifica y mitiga
la falsedad desmedida
de cuanto sea intriga
en el curso de la vida.
Fray Rodrigo G.R.

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