en que siendo tan hermosas
no conocen lo que son,
pues es preciado don
que concede el autor
con su más sensible amor;
rosas bellas
vuestras huellas
no eleven
y nos lleven
a la dicha prometida
donde florece la vida
y esta fuerte y activa
no eleve hacia arriba
cual rosa perfumada
que adorne tu morada
mas quitemos las espinas
y entre luces que iluminan
al Amor que se ha quedado
solitario y encerrado
en tantísimos sagrarios
pues vayamos a diario
como incienso perfumado
y dejemos a su lado
nuestra oración y deseo
como preciado trofeo.
2006 Fray Rodrigo G. R.

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