Llega la noche tan callada
y no hay presencia en esta morada
sino de ti Dios Mío
de Quién yo sólo me fío.
Pues acabo la jornada
y no hay cosa más deseada
que evadirse de cualquier lío
y todo deseo impío.
Oh, torrente, una cascada
y todo surge de la nada
mi inocencia sea de crío
líbrame de todo albedrío
y llévame en la manada
hasta el corral o posada.
Donde Tu Pastor Mío
nos proteges del desafío
y no llevas a la majada
como el amado a la amada
y siento el escalofrío
como la rosa con el rocío.
Donde Tu Pastor Mío
nos proteges del desafío
y no llevas a la majada
como el amado a la amada
y siento el escalofrío
como la rosa con el rocío.
Fray Rodrigo G.R.

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